Testimonio Hassan Dah

03/08/2010 | Testimonio

Hassan Dah
Testimonio
Nombre : Hassan Dah
Fecha y lugar de nacimiento :18/01/1987 en El Aaiún – Sahara Occidental
DNI : SH 133404
Dirección : Barrio Maatala, bloc 3, n°21, El Aaiún – Sahara Occidental

El avión en el que viajamos aterrizó a las 20h en el aeropuerto de El Aaiún, en Sahara Occidental. Veníamos de Casablanca tras un vuelo procedente de Argel.

El aeropuerto estaba lleno de personal del servicio de inteligencia y policías de paisano.

El trámite fue muy rápido para la mayoría de los pasajeros; para nosotros, muy lento.

Nos aislaron uno por otro, nos quitaron la ropa y cachearon hasta los zapateros. Se interesaron por mis nuevos zapatos que había comprado en Argelia. Me preguntaron si era Mohamed Abdelaziz (presidente de la República Arabe Saharaui Democrática) quien me los había dado. Me hicieron preguntas como ésta, sin sentido.

Al salir, hacia las 23h, encontramos delante del aeropuerto a los militantes Brahim Sabar, Hassana Alouat y Mohammed Rashid N’dour. Nos esperaban en sus coches para llevarnos hasta el lugar de la recepción.

Cuando llegamos, hicimos el signo de la victoria bajando de coche. Las fuerzas policial lo consideraron una provocación, y nos atacaron.

Yo, acompañado de la Sra. Jaddijetu, fuí el primero blanco.

A ella la golpearon en la cabeza y perdió el conocimiento.Me molieron a golpes entre siete personas y también perdí el conocimiento.

Lo recobré en la casa. Se oían gritos y lamentos, y penetraban piedras por las ventanas que lanzaba la policía.

La presión aumentó en la casa cuando circuló el rumor de que un policía hubiera sido apuñalado por una persona presente en la casa.

Hacia las 3h de mañana decidí marcharme en compañia de Mohamed Manolo.

Al salir de la casa, me rodearon un gran número de policía de paisano. Cuatro de ellos me sacaban fotos.

Me esposaron, y me vendaron los ojos con un trapo que olía a orina.

Luego me forzaron a subir en un coche de policía, y sin mediar palabra, me empezaron golpear, abofetear y patear en camino de la Jefatura de policía.

Supe que estaba en la sede de la Jefatura porque ví el suelo y la escalera por la parte baja de la tela.

Me llevaron a un cuarto y sentí que había muchos hombres.Comenzaron a interrogarme.

Me preguntaron si fui yo el que apuñaló al policía, luego, que quién lo hizo y cuanto pagó el Frente Polisario para hacerlo.

Me sorprendían sus extrañas preguntas mientras me golpeaban sin razón.

Me amenazaron con forzarme a sentarme sobre una botella de cristal, luego me ataron los manos por delante de mis tibias y me pusieron un palo bajo mis rodillas dobladas y por encima de los brazos. A continuación me colgaron cabeza abajo, (la policía lo llama « pollo asado »). Mientras me golpeaban, repetían las mismas preguntas : ¿quién apuñaló al policía?

Me dijeron que tenían pruebas fotográficas de que era yo. Les dije que si tenían pruebas, me las enseñaran. Entonces me volcaron agua sucia, por la boca y la nariz hasta que sentí afixiarme.

Creo que estuve así durante dos horas, entonces les dije: “paren, paren, diré la verdad”.

Alguien ordenó cambiarme de posición y me bajaron al suelo.

Pedí que me quitaran la venda de los ojos. Cuando lo hicieron, ví que había una veintena de oficiales. Señalé con el dedo a uno de ellos y dije: “es él. Es él el que apuñaló al policía”

Se pusieron nerviosos y volvieron a ponerme la venda sobre los ojos y me esposaron con los manos a la espalda.

Permanecí en esta posición, de las 6h de la mañana hasta la 13h. Cada diez minutos la policía me sacudía para impedirme dormir. Pedí un poco de de agua y de comer porque tenía sed y hambre. Me contestaron que no había agua ni comida para los Polisario.

Luego me llevaron a una oficina. Querían que firmara el atestado sin leerlo. Me negué.

Me quitaron la venda de los ojos. Leí el atestado y firmé porque estaba de acuerdo con la manera con la que habían escrito mis declaraciones. Me hicieron firmar 17 veces.

Luego me trasladaron a otro lugar donde me dejaron en las mismas condiciónes que antes, en el suelo esposado y con los ojos vendados.

Finalmente, hacia las 21h., me pusieron en libertad.

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